¡Estrella del rugby revela una cirugía que le salvó la vida tras un derrame cerebral en 2012 que le dejó el cráneo “destrozado”!: ¿Quién es?

La quietud de la camilla de masajes en 2012 se suponía que sería un respiro, un breve intermedio en una vida de movimiento constante y teatral. En cambio, se convirtió en el escenario de una irónica pesadilla. Mientras Tim Curry yacía allí sintiéndose simplemente “extraño”, su mundo comenzó a inclinarse hacia una emergencia silenciosa y aterradora. Fue su masajista —el héroe anónimo de la escena más crucial de su vida— quien ignoró las protestas del actor y llamó a los paramédicos. Esa intervención lo llevó a una craneotomía y a un nuevo papel no deseado: un hombre luchando por recuperar las herramientas mismas de su oficio.

Durante casi un año, Curry interpretó a su personaje más desafiante hasta entonces: un fantasma. Admitido en el hospital bajo un alias para esquivar las miradas curiosas del paparazzi de Los Ángeles, pasó su recuperación oculto en un manto de anonimato. Era un hombre atrapado en una niebla mental, aprendiendo a hablar y moverse de nuevo mientras el mundo permanecía ajeno al absoluto sufrimiento que se desarrollaba tras el telón. Fue una actuación por necesidad, una forma de proteger el misterio de “Tim Curry” hasta que estuviera listo para volver a enfrentarse a las luces.

En su nuevo libro de memorias, Vagabond, ese misterio sigue siendo agudo y sarcástico como siempre. Ahora, a sus 79 años y moviéndose en silla de ruedas, Curry mantiene un optimismo notable. Tiene una política estricta contra la autocompasión, señalando con su característico humor que “quejarse es un maldito aburrimiento”. El carisma del “dulce travesti” de los años 70 no ha desaparecido; simplemente se ha transformado en un ingenio en silla de ruedas. Su lado izquierdo puede estar paralizado y su memoria a corto plazo “hecha trizas”, pero su erudición sin filtros sigue siendo un enigma indestructible.

Su mente se ha convertido en su nuevo escenario, un teatro privado donde su memoria a largo plazo le permite recorrer sets que su cuerpo ya no puede. Bailando por los altillos de Rocky Horror y los campos embarrados de Spamalot, encuentra una extraña sanación en la nostalgia que antes evitaba.

Recientemente, en una proyección por el 50º aniversario, la ceja levantada y el brillo travieso en sus ojos demostraron que, aunque el “vagabundo” ya no puede recorrer el mundo, el mundo está más que feliz de acudir a él. Tim Curry sigue mirando el lado positivo de la vida, enfrentando cada desafío con una risa que suena exactamente a victoria.

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